martes, 21 de agosto de 2012

Otro récord de precio de los granos. Otra crisis alimentaria que se va formando para 2013. ¿podrá algún tipo de medida política frenar el ascenso? Trigo, soja y maíz, los tres pueden subir bastante más desde los niveles actuales. Si además se instala sequía en el centro de Brasil, algo que nadie está mirando... Esto puede ser realmente explosivo.

viernes, 27 de julio de 2012

El cambio climático ya llegó y golpea fuerte


El 8 de julio de este año 2012 el 40% de la superficie de Groenlandia se había derretido bajo el calor del verano del hemisferio Norte. Que este verano es extremadamente tórrido ya se sabía. Lo atestiguaban los cultivos de EEUU, donde el maíz se achicharraba bajo el sol. O los de Rusia y Ucrania, donde también se registran pérdidas severas por la misma causa.
Pero el 12 de julio, cuando la NASA volvió a tomar fotografías satelitales de la isla y resultó que 97% de la misma presentaba el hielo de la superficie derretido. Nunca había pasado, al menos desde que se llevan registros y tal vez desde que los vikingos intentaran colonizar ese territorio, para sucumbir a la inclemencia del frío sobre 1421.

Para Mark Serreze, director e investigador senior del Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve de Estados Unidos, este fue un hecho muy sorprendente. "Este tipo de deshielo total puede pasar cada 150 años más o menos en Groenlandia, no obstante, explicó, la mayoría de los antecedentes se produjeron alrededor de un periodo hace 7.000 años conocido como Máximo Térmico del Holoceno, cuando las variaciones en la inclinación del Sol sobre su eje enviaron más rayos solares a latitudes más septentrionales, calentándolas.
Ahora, no hay inclinación solar, y además del deshielo, Groenlandia se cae a pedazos. A comienzos de julio un iceberg con una superficie de 181 kilómetros cuadrados, casi el doble que la isla de Manhattan, se desprendió del glaciar Petermann.
"Lo que estamos viendo en Groenlandia realmente solo es parte de una visión general de un verano muy cálido de deshielo en el Ártico", dijo Serreze. El científico explicó que el hielo en gran parte del Ártico está en un "estado lastimoso", con una capa cada vez más delgada, con agujeros como si fuera un queso que se puede apreciar en imágenes por satélite de alta resolución.
Cuando la capa de hielo situada en la tierra de Groenlandia se derrite, puede tener un efecto en el nivel del mar. 
El calor ha causado además la destrucción de 50 millones de toneladas del maíz estadounidense. Esto ha llevado a una suba de precios generalizada, así el maíz alcanzó un nuevo récord histórico en sus precios y puede seguir subiendo.
Mientras Groenlandia se derrite, el cinturón maicero estadounidense soporta la peor sequía desde 1956, con temperaturas récord. Los problemas de origen climático para producir alimentos se suceden. Rusia producirá menos trigo, India menos arroz. Una combinación de ola de calor y sequía destruyó los cultivos de trigo de Rusia y Ucrania a comienzos de 2010. La primavera árabe vino después.
La magnitud de los problemas de producción de granos son tales que la Unidad de Sistemas Complejos de la Universidad de Nueva Inglaterra ha advertido esta semana que hay alta probabilidad de estallidos sociales en 2013. El estudio de Marco Lagi, Yavni Bar-Yam and Yaneer Bar-Yam prolonga una serie de análisis de esa universidad que vincula a los altos precios con la inestabilidad política.
Cuando vemos que se derriten lugares dionde eso nunca había pasado, debemos preguntarnos qué está pasando, dijo por su parte Waleed Abdalati, científico jefe de la NASA. "Esto es una gran señal, cuyas consecuencias y magnitud conoceremos en los próximos años". 
 Los siistemas biológicos y sociales funcionan en base a circuitos de retroalimentación, que pueden acelerar los procesos. Así, es posible que los egipcios, libios y sirios estuviesen ya bastante cansados de sus dictadores. Según los cientificos de la Universidad de Nueva Inglaterra, los efectos del clima sobre los precios agrícolas es aumentado por el uso de granos para biodiesel y la especulación de corto plazo. Eso termina generando situaciones críticas cuando millones de desocupados es enfrentan a precios inaccesibles para alimentos básicos como el pan o el arroz.
El derretimiento es también un proceso que se retroalimenta y acelera el calentamiento. El color blanco del hielo y la nieve ayuda a que buena parte de los rayos solares se refleje y su calor no sea absorbido. Los polos y las zonas adyacentes son sistemas refrigerantes globales, no solo por su frío intrínseco sino también por el efecto espejo que hace el hielo. Las cada vez más frecuentes olas de calor causan incendios de gran escala. De nuevo procesos que aceleran el aumento de la temperatura global. 
La sequía de EEUU, que tanto nos beneficia prolonganzo y azuzando la suba del precio de los granos, está destinada a seguir aumentando la temperatura social en los países importadores de granos. 
Y dado que el cambio en el clima parece correlacionado con las emisiones de carbono, los controles sobre estas emisiones en las distintas ramas de la economía será cada vez mayor.

domingo, 3 de abril de 2011

Japón y EEUU agregan presión

El desastre nuclear japonés ha puesto fuera de concurso por varios años a la energía nuclear.
La contaminación a pasturas y aguas oceánicas afecta a la producción de leche, carne y arroz. El pescado y los mariscos, están también alejados de los consumidores.
Es decir, por un buen tiempo más, los 130 millones de japoneses dependen mucho más de la carne importada.
Pero el rodeo vacuno de Oceanía está limitado, el de EEUU está en el nivel más bajo desde 1958, y en realidad en todo el mundo la expansión de la agricultura ha limitado la producción de carne.

Más etanol menos maíz
Por otro lado, el 31 de marzo el Departamento de Agricultura de EEUU mostró que las reservas de EEUU están 15% más bajas que un año atrás y que a setiembre serán cero si no se racionan.
La consecuencia es que los precios de los granos han dado un nuevo salto y las necesidades de alimentos siguen subiendo.
Además el petróleo se ha estabilizado por encima de los 100 dólares por barril, porque justamente el caos de Medio Oriente que motivó la escasez y alto precio de los alimentos ha dejado fuera del mercado al petróleo de Libia.
La perspectiva de restricciones en alimentos y energía cada vez más intensas se ve confirmada al empezar abril. Las inestabilidades políticas que traiga, especialmente en el mundo árabe, serán noticia durante todo este año.

lunes, 14 de febrero de 2011

Adiós a la comida y la energía barata

El diario El País de Madrid ha realizado un excelente reportaje sobre la nueva crisis de los alimentos y sus raíces. Aquí la nota central.
El empuje chino e indio, las malas cosechas y el pánico comprador de varios Gobiernos provocan la segunda crisis alimentaria en tres años y las algaradas en países pobres
CLAUDI PÉREZ 13/02/2011


Adnan Nevic (Sarajevo, 1999) está a punto de entrar en una edad complicada. Naciones Unidas le escogió en su día como el habitante número 6.000 millones del planeta. En apenas 12 años, ese niño bosnio ha sido testigo de una especie de montaña rusa económica; una fenomenal expansión al inicio, coronada con la mayor crisis desde la Gran Depresión. A punto de cumplirse el cuarto aniversario de la crisis, cuando ya parecía que ese relato se aproximaba al final, empieza a escribirse un nuevo capítulo: explota la segunda crisis alimentaria de los tres últimos años, combinada con las primeras algaradas sociales en el Norte de África. Hay múltiples causas que explican esa coda de la Gran Recesión. Los precios dan siempre señales de que algo sucede, y los máximos que han alcanzado los precios alimentarios hablan de sequías e inundaciones, de especulación, de barreras comerciales, de subsidios en el mundo rico, de biocombustibles, de encarecimiento del petróleo; de montones de cosas importantes.
Todo eso está detrás de los espectaculares picos en la cotización de los alimentos, pero la tendencia de fondo se explica por dos causas fundamentales, de largo aliento: China, India y en general los emergentes asiáticos crecen a toda velocidad y eso, a la hora de cenar, significa que chinos e indios comen más (y mejor) que nunca. La segunda razón es la que le va a quitar protagonismo a nuestro Adnan Nevic: Naciones Unidas elegirá al habitante número 7.000 millones del planeta antes de que acabe 2011. Su efímera fama habrá durado apenas 12 años. La economía gestiona recursos escasos; a esa velocidad, cada vez más escasos.
Los precios de los alimentos llevaban varias décadas en un suave declive, hasta principios del siglo XXI. A partir de entonces empezaron a subir de forma persistente, alcanzando niveles máximos a mediados de 2008. Ya en ese momento hubo convulsiones sociales en una veintena de países, pero la Gran Recesión enmascaró esos problemas por un tiempo. Los precios cayeron rápidamente por el descenso de la demanda en todo el mundo, pero todo gran terremoto tiene su réplica: apenas dos años después los alimentos vuelven a estar muy caros y son una de las razones de las protestas que desencadenaron la crisis en Túnez y el efecto contagio en las calles de Yemen, Argelia, Jordania y Egipto.
Hay numerosas variables que explican ese fenómeno desde un punto de vista coyuntural: "Se trata de una serie de acontecimientos dispares que se han reforzado mutuamente y han alcanzado el punto crítico al mismo tiempo", resume Federico Steinberg, del Instituto Elcano. En condiciones normales, los mercados se acercarían al límite actual para luego tranquilizarse. Pero estas no son condiciones normales, y el mercado alimentario tiene características muy peculiares como para no prestar atención a lo que está sucediendo, a todo ese ramillete de causas que vienen a unirse a la tendencia de fondo: la emergencia de China e India, la imparable pujanza de la población mundial, las dificultades para dar de comer más y mejor a cada vez más gente sin que la productividad de la agricultura mejore sustancialmente desde hace tiempo. "Todo eso lleva a los expertos a considerar que la era de los alimentos baratos (y de otras materias primas) toca a su fin", resume Gonzalo Fanjul, de Intermón Oxfam.
En la crisis actual se repite la secuencia de 2008: una pieza en dos actos. Durante un tiempo, incrementos de precios por el tradicional juego de oferta y demanda: malas cosechas por sequías o inundaciones cada vez más frecuentes a causa del cambio climático; reducción del nivel de existencias; cultivos que dejan de dedicarse a la alimentación para producir biocombustibles, ese tipo de cosas. Y a partir de ahí un segundo acto marcado por decisiones políticas cuestionables como las restricciones a la exportación, esta vez en Rusia y Ucrania, países productores en los que ha habido malas cosechas y que quieren controlar los precios. Y ante las primeras algaradas sociales en los países más vulnerables, los Gobiernos reaccionan con algo parecido al pánico comprador: Argelia, Arabia Saudí, Bangladesh, Indonesia, Afganistán e India han anunciado que llenarán sus graneros de maíz, arroz o trigo para evitar que se repitan protestas. Paradójicamente, esa política contribuye decisivamente a las alzas de precios. "Eso es lo verdaderamente preocupante. Y ese tipo de anuncios atraen además a los especuladores", explica Vicente Pallardó, de la Universidad de Valencia.
Los costes de algunos alimentos se acercan o sobrepasan ya los picos de 2008. Hace unos días, la FAO (el organismo de Naciones Unidas encargado de la agricultura) anunció que el índice de precios que agrupa a los principales productos básicos superó todos los récords en diciembre, y batió de nuevo esas marcas en enero. El encarecimiento fue de un 30% en 2010, y el Banco Mundial prevé que los precios elevados -unidos a una gran volatilidad- se mantengan al menos hasta 2015. Los egipcios gastan casi la mitad de su renta en alimentos: en los países más pobres ese gasto se lleva hasta dos tercios de los ingresos de una familia media. En esos lugares, las alzas de precios "son una amenaza para el crecimiento y para la estabilidad social", según Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, que ha reclamado al G-20 que dé prioridad a la crisis alimentaria. Razones no faltan: hay casi mil millones de personas que sufren hambre en todo el mundo; más del 60% son mujeres. Y un tercio de la mortalidad infantil en todo el mundo se atribuye a la malnutrición.
El alud de informaciones para entender la magnitud del problema es sensacional. El precio del trigo en los mercados de Reino Unido alcanzó en enero un máximo histórico. En Argelia ha habido disturbios por la escasez de alimentos. La inflación en India se encarama hasta rozar el 20% a causa de los alimentos, lo que ha llevado a su Gobierno a amasar existencias. China busca en el extranjero grandes cantidades de trigo y maíz, y México empieza a hacer lo mismo para evitar una reedición de la crisis de las tortillas. "En general, los accidentes climáticos explicaban buena parte de los picos en los precios hace unos años. En 2008 fueron los fondos especulativos los culpables de las subidas. La buena noticia es que ahora la principal razón es que el mundo emergente ha salido de la crisis a toda velocidad y eso explica ese encarecimiento repentino, por la mayor demanda. Se trata de algo positivo: las gentes comen ahora más y mejor en esos países. Desde luego eso provoca dificultades en otros países de bajos ingresos, pero la otra cara de la moneda son los productores de alimentos: en Argentina o Brasil no puede hablarse de malas noticias", afirma Rolf Campos, profesor de la escuela de negocios IESE en Madrid. Aunque buena parte de los márgenes no se lo lleven los pequeños productores, sino las grandes multinacionales del sector agroalimentario.
"Los altos precios probablemente persistan durante meses. La agricultura no es como otras industrias: transcurre tiempo para que las inversiones permitan que la oferta crezca", explica Abdolreza Abbassian, economista de la FAO, que en las últimas semanas ha puesto el acento en las dificultades que añade la volatilidad extrema de las cotizaciones. No va a ser fácil reducir esos vaivenes. Hace unos días, en Davos, el presidente francés Nicolas Sarkozy se preguntaba si es de recibo que un solo especulador pueda adquirir de una tacada un 15% de la producción mundial de cacao en una operación "sin pagar un solo céntimo" para después revenderla. "¿Eso es lo que hace el mercado? ¿Eso es lo normal?", decía.
"La seguridad alimentaria ha entrado en la agenda del G-20 y eso es positivo", afirma Máximo Torero, del think tank estadounidense IFPRI, que apunta posibles soluciones: "Hay que crear una unidad de inteligencia alimentaria para conseguir más transparencia sobre las reservas y evitar situaciones de pánico, con un mecanismo de alerta para no llegar a situaciones límite, y hay que regular el mercado de futuros para limitar la especulación". "Hay que hacer todo eso y sin embargo los tres últimos años demuestran que el desgobierno es completo en el mercado alimentario: ni siquiera con la banca se hacen menos cosas", añade Fanjul.
La lucha contra ese problema nunca ha sido fácil. A mediados del siglo pasado, el hambre asolaba India tras una grave sequía: un tipo llamado Norman Borlaug consiguió nuevas variedades de semillas de trigo y obró el milagro, la productividad mejoró y millones de personas dejaron de pasar hambre. Borlaug ganó el Nobel en 1970 y lo que hizo se conoce como revolución verde (aunque el uso de plaguicidas ha contaminado los acuíferos de las regiones en las que se aplicó su idea, según algunas fuentes). "Necesitamos una segunda revolución verde, y rápido", reivindica Pallardó, "porque la productividad agrícola se ha estancado y en cambio la población alcanzará los 9.000 millones en 2050". Para entonces, probablemente el mundo habrá olvidado a Adnan Nevic, el ciudadano 6.000 millones. Aunque nunca se sabe. Un tal Thomas Malthus, un apacible clérigo y matemático que vivió a caballo del siglo XVIIII y el XIX, dejó escrito hace más de 200 años lo que se conoce como maldición malthusiana: "La capacidad de crecimiento de la población es infinitamente mayor que la de la tierra para producir alimento para la humanidad". El capitalismo industrial tendió un puente por encima del abismo demográfico malthusiano: ese peligro se ha evitado durante dos siglos y Malthus ha sido perfectamente olvidado durante años. En el tiempo que usted emplea en leer este artículo nacerán unas 900 bocas que alimentar: es posible que los genetistas y la tecnología consigan esa segunda revolución verde, pero de momento Malthus está siendo reivindicado. El economista John Keynes, también semiolvidado durante años, atribuía a Malthus "una profunda intuición económica". Y conviene fiarse de Keynes

viernes, 11 de febrero de 2011

Protestas por suba de alimentos en Bolivia

El presidente de Bolivia, Evo Morales, tuvo que abandonar ayer el departamento de Oruro (al oeste del país), donde participaba en un desfile conmemorativo de sus 230 años de independencia, ante las protestas protagonizadas por cientos de personas contra el aumento del precio de los alimentos básicos, como el azúcar, y de las tarifas del transporte público.

El mandatario, quien estuvo acompañado por su vicepresidente, Alvaro García Linera, tuvo que regresar a La Paz por motivos de seguridad ante la multitudinaria protesta que suscitó su presencia en el desfile, cuyo punto de partida era la plaza 10 de febrero de la ciudad, según informó el portal Erbol. El portavoz de la Presidencia, Iván Canelas, calificó de "desubicados" a los manifestantes, al considerar que debían haber expresado sus quejas en un momento más adecuado y a través de la vía correspondiente. "Habrá momentos para hacer conocer los rechazos y protestas. ¿Por qué hoy?", se cuestionó.

El funcionario acusó al secretario ejecutivo de la Central Obrera Departamental (COD), Jaime Solares, de orquestar las revueltas. "Este tipo de dirigentes lo que hacen es buscar protagonismo y aprovechar la coyuntura política en momentos de gran congregación en el departamento", apuntó. "Es lamentable que cuando se iniciaba el desfile cívico, grupos de dirigentes despistados y con un pasado ligado a los golpes de Estado realicen manifestaciones de protesta con el fin de provocar temor en la población", agregó Canelas, en referencia a los supuestos vínculos de Solares con el paramilitarismo.

En relación a las demandas de los manifestantes, el portavoz presidencial aseguró que el Gobierno está realizando un gran esfuerzo para abastecer a la población de los productos básicos y evitar así un incremento desproporcionado de sus precios, "incluso por vía aérea". En la misma línea, recordó que el Ejecutivo ha iniciado una ronda de contactos para frenar el alza de las tarifas del transporte. "Se realizan negociaciones entre la Autoridad del Transporte y las Telecomunicaciones (ATT), el Gobierno y los transportistas, igualmente, para buscar consensos con la población, para definir el sistema tarifario", aseveró, en declaraciones recogidas por la Agencia Boliviana de Información.

jueves, 10 de febrero de 2011

Sube el trigo explota el norte de Africa

La historia suele discurrir por trayectorias difícilmente predecibles. Ciertamente para quienes sabemos que las restricciones de los recursos naturales disparan los precios de los productos más básicos y hemos seguido con atención los disturbios de 2008, lo que sucede en le norte de Africa no nos sorprende.
Pero lo que si es más sorprende es la convergencia de la globalización inteligente con la malthusiana. Mientras la segunda causa la furia de las multitudes árabes hambrientas, un joven funcionario de google a través del diseño de páginas de internet y del uso de facebook está canalizando el descontento hacia una innovación inédita en el mundo árabe: reclamar democracia y libertad.
Mientras vemos a una dictadura que se desmorona, como a comienzos de los 80 en América Latina o a comienzos de los 90 en el este de Europa, Túnez ha comenzado un dominó, al que seguirá Egipto. El alto precio del trigo dispara un ciclón democrático en el mundo islámico. Será difícil frenarlo porque una vez que los humanos del siglo XXI saboreamos el aire fresco de la libertad en las calles y en Internet, es muy difícil volver atrás. Pero también será difícil frenarlo porque el precio de los alimentos seguirá subiendo en todo 2011. Ojalá traiga la democratización del mundo islámico. Todos viviremos más tranquilos.

domingo, 2 de enero de 2011

Paul Krugman, malthusiano

Las limitaciones que nos impone un mundo finito

Paul Krugman
The New York Times

Miércoles 29 de diciembre de 2010 | Publicado en edición impresa

WASHINGTON.- El petróleo ha vuelto a superar los 90 dólares el barril. El cobre y el algodón han alcanzado precios récord. El trigo y el maíz han subido considerablemente. En general, los precios globales de las materias primas han aumentado un 25% en los últimos seis meses.

¿Qué significa este incremento? ¿Se trata de especulación? ¿Es consecuencia del exceso de emisión de dinero, que siempre anuncia que la inflación está a la vuelta de la esquina? No y no.

Lo que nos dicen los mercados de materias primas es que vivimos en un mundo finito, en el que el rápido crecimiento de las economías emergentes ejerce presión sobre las limitadas existencia, lo que hace subir su precio. Y Estados Unidos es apenas un espectador en esta historia.

Algunos antecedentes: la última vez que el precio del petróleo y de otras materias primas estuvo tan alto, hace dos años y medio, muchos desestimaron el alza de precios por considerarla una aberración generada por los especuladores. Y reclamaron reconocimiento cuando los precios se derrumbaron en los últimos meses de 2008.

Pero esa caída de precios coincidió con una fuerte recesión global, que provocó una grave disminución de la demanda de materias primas. La gran prueba llegaría cuando se produjera la recuperación de la economía mundial. En ese momento, ¿las materias primas volverían a ser tan caras?

Bien, en Estados Unidos todavía se siente la recesión. Pero gracias al crecimiento de los países en desarrollo, la producción industrial mundial recientemente superó su anterior punto máximo. y, sin ninguna duda, los precios de las materias primas han vuelto a escalar.

Esto no significa necesariamente que la especulación no haya desempeñado ningún papel en 2007-2008. Tampoco rechazamos la idea de que la especulación esté desempeñando también un papel en lo referido a los precios actuales. Pero el hecho de que la recuperación económica mundial también haya generado la recuperación de los precios de las materias primas sugiere claramente que la reciente fluctuación refleja principalmente factores fundamentales.

¿Qué pasa con los precios de las materias primas como precursores de la inflación? Muchos observadores de derecha vaticinan desde hace años que la Reserva Federal, al emitir mucho dinero -en realidad, no está haciéndolo, pero de eso se la acusa-, nos está encaminando hacia una grave inflación.

Estamos al borde de la estanflación, declaró el representante Paul Ryan en febrero de 2009; Glenn Beck nos ha advertido sobre una hiperinflación inminente desde 2008. Sin embargo, la inflación se ha mantenido baja.

¿Qué debe hacer un obsesivo por la inflación? Una respuesta ha sido la proliferación de teorías conspirativas, que afirman que el gobierno está ocultando la verdad sobre la suba de precios. Pero muchos derechistas se han servido del aumento de los precios de materias primas como prueba de que siempre habían estado en lo cierto, y que es un signo de que la inflación está al acecho,

Es inevitable que uno se pregunte qué estaba pensando esta gente hace dos años, cuando los precios de las materias primas estaban en baja. Si el aumento de los precios de los últimos seis meses anuncia una inflación desenfrenada, ¿por qué la caída del 50% de esos precios que se produjo en la segunda mitad de 2008 no precedió a una deflación desenfrenada?

Sin embargo, dejando de lado la falta de coherencia, el gran problema de los que acusan a la Fed de hacer subir los precios de las materias primas es que sufren una ilusión de grandeza económica norteamericana. Porque esos precios se fijan globalmente, y lo que haga Estados Unidos no es un factor de gran importancia.

Hoy, como en 2007-2008, la primordial fuerza impulsora del aumento de los precios de las materias primas no es la demanda norteamericana. Es la demanda de China y de otras economías emergentes. A medida que más personas de las ex naciones pobres ingresan en la clase media, empiezan a manejar autos y a comer carne, ejerciendo mayor presión sobre las existencias mundiales de petróleo y de alimentos. Y esas existencias no crecen al mismo ritmo.

Además, en 2010, el clima extremo desempeñó un papel importante en el aumento de los precios de los alimentos.

Entonces, ¿cuáles son las repercusiones del reciente aumento de los precios de las materias primas? Es, como ya dije, un signo de que vivimos en un mundo finito, en el que las limitaciones de los recursos se vuelven cada vez más condicionantes. Esto no acabará con el crecimiento económico, por no hablar de un colapso al estilo Mad Max. Exigirá que adaptemos nuestra economía y nuestro estilo de vida a la realidad, una realidad en la que los recursos se han vuelto más caros.

Pero eso es para el futuro. En este momento, la suba de precios de las materias primas es básicamente una consecuencia de la recuperación global. En ningún sentido tiene algo que ver con la política monetaria norteamericana. Porque éste es un asunto global: en un nivel fundamental, no tiene nada que ver con nosotros.